12.3.12

Le map prale

le map prale
Cuando me vaya no quiero que se me olviden todas esas cosas que no aparecen en las fotos: el tacto de las zapatillas al andar por los mercados, los olores, los camiones que venden agua con (ironías de la vida) la música de Titanic a todo trapo. La emoción de jugarse la vida cada vez que te subes en una moto-taxi. La música vudu que me hipnotiza. Las sonrisas espontáneas y totalmente desprendidas. Todos los matices del cielo al atardecer. Los gallos que nunca callan en Puerto Príncipe , despiertan a todo el mundo sin ningún sentido ni horario. No quiero olvidar el idioma, que tanto me costo al principio, cuano no hablaba y solo podía observar a mi alrededor, entendiendo por empatía, y elaborando teorías de los que pasaba, como si fuera una antropóloga. No quiero idealizar esto tampoco, no conviertirlo en un santuario, no idealizar a la gente, con esa tendencia paternalista, no crear mas una visión de "buen salvaje". No dejar que los que me quieren, con sus mejores intenciones, hagan que me sienta como un héroe, ¿por que?, ¿por haberme atrevido a venir? Seria una mentira. No seria mejor que toda esa simploneria con las que las grandes ONGs intentan convencerte de que sueltes la pasta, porque ellos "van a salvar el mundo" y tu solo tienes que pagar para comprar tu buena conciencia. Mentira. Un proyecto por mejor intencionado que sea es solo eso . Un pais entero no puede ser "salvado". Es cambiar de nombre a los misioneros, por lo menos aquellos eran mas sinceros.
La vida es mas compleja que lo que duran los sesenta segundos de un anuncio. No hay buenos. No hay malos. La realidad, lo que no sale en la tele, tiene muchos mas colores que los que las pantallas de plasma pueden registrar...Ya te digo que no quiero olvidarme de nada. Tampoco las picaduras de mosquitos aparecen en las fotografías.

29.2.12

North

Dicen que lo que la mato fue el rock and roll. Escuchaba esa canción de Phoenix, "North", totalmente acústica, excepto por el aullido de los lobos. Dicen que en el momento de saltar por el tejado también aullaba. Era por la tarde, no podía aullar a la luna.
"Asesinada por el rock and roll", le hubiera encantado ese titular de periódico. Se hubiera reído muchísimo. En sus buenos tiempos. De esos que últimamente eran mas escasos.
Sin embargo, otros noticiarios, no queriendo pecar de superficiales, trataron de profundizar en el misterio de las circunstancias. Llegaron al "ashram" y la visión de tanta túnica naranja hizo que la epidermis de sus conciencias quedara silenciada. Sin siquiera hablar con la gente que allí oraba, decretaron su culpabilidad. Como si de un sorteo se tratara. Un premio sin ganador que posa su vuelo en el hombro del primer ¿afortunado? viandante. El titular mejoro al menos un poco: "La mujer que aullaba estaba en una secta".
Y así, aullando, siguió tras su muerte, al menos hasta que los buitres encontraron otro cadáver del que hacer despojos su rapiña. ¿Quien era ella? No encontrarían la respuesta en los periódicos. Nadie contesta esas preguntas, ni siquiera los espejos de los gurus devuelven tales certezas.
No digo que saltar por un tejado no sea una acción de lo mas extrema. No. No voy a negar lo obvio. Es solo que hay determinado tipo de personas. Y cuando digo esto también hay que decir que hay determinado tipo de canciones. Y unas activan en otras ciertas sensaciones. Y es cierto que la música es peligrosa. Todo el mundo lo sabe. Decían los pitagóricos que la música eran los sonidos de las esferas, de los planetas al rodar por el Universo. Tan solo eso. Ni tan poco. Asi de fuerte. Los chinos creían que los humores podían corregirse por medio de entonaciones. Y a quien no le afecta el sonido de una canción antigua que te transporta al verano en que te enamoraste por vez primera. No. Nadie puede negar el poder que las notas, escalas, acordes ejercen en nuestro cerebro, en nuestra piel, en nuestros oídos indefensos. No se trata de eso.
Es que determinado tipo de canciones afectan mas a determinado tipo de personas. Y aquí es donde entra en juego la casualidad o la causalidad. Ella era la bala que había de matarla. Aunque nadie supiera que iba a apretar el gatillo, al pulsar la tecla de play de un iPod normal y corriente. No digo con esto que tirarse por un tejado no sea una acción llena de radicalismo.
Solo digo que algunas canciones provocan las ganas de volar. No es suficiente con correr, saltar o bailar hasta caer de agotamiento. No. Quiero decir volar. Y hay personas incapaces de ser detenidas por cuestiones triviales tipo la ley de la gravedad.

28.2.12

accion directa

accion directa

27.2.12

today is the day

jodia se jou a
Los ninos de la escuela primaria Ananda Marga empiezan su horario meditando. Luego, se dedican a memorizar, durante un buen rato, el dia, el mes y el ano en el que estan. Al principio me parecia una perdida de tiempo, dedicar tantos minutos a algo que al dia sigiente ya estaria obsoleto. Ahora me doy cuenta que no existe un homenaje mejor al momento presente. Toda una reivindicacion de la fuerza del AHORA.

 
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